203 le funambule
Fecha: Hasta el 25 de Octubre.
Toda una vida vendiendo lámparas en Marsella y, al jubilarse, ‘¡voilà!’, se convierte en fotógrafo de culto y en su propia musa. A los 65 años supo que debía volver a empezar: “Me horroriza”, dice, “frecuentar a gentes de mi edad que están siempre volviendo al pasado y preguntándote si te acuerdas de esto o aquello. No, yo no me acuerdo. Para mí, lo ideal es que el presente aplaste el pasado”.
“Me sumergí en el arte de la fotografía como cuando te zambulles en el mar, de cabeza y al fondo, y enseguida descubrí que en mi etapa anterior yo había sido una esponja que había retenido un montón de cosas interesantes. Todas esas ideas e imágenes que yo había apilado a lo largo de mi vida terminaron, al final, por resurgir”. Y esa experiencia lo lleva a construir sus imágenes de una forma obsesiva y apasionada.
202 le vent se lève
Hoy en Caborian dedicamos un espacio a este curioso personaje de la fotografía: Irónico, imaginativo, trascendente desde la intrascendencia, Gilbert Garcín es el protagonista de todas sus obras, pero no realiza autorretratos ni refleja su biografía. Garcín sonríe ante las desventuras de su protagonista, la comedia nos distrae y a la vez nos hace pensar.
180 le sessous des choses
Gilbert Garcín crea en su mesa de la cocina un mundo muy especial y nos lleva a él mediante sus fotografías. Recrea pequeños micromundos que construye meticulosamente y después se fotografía con el gabán de su abuelo, traje y sombrero, en la posición en la que se considera integrado en el escenario. Recorta esta fotografía y la integra en la maqueta. Todo “es real” a la vez que ficticio. La economía de medios y el blanco y negro nos recuerda el cine de Jacques Tati y de Chaplin.
Garcín comenta: “Puedo hacer mis fotos en La Ciotat, en un espacio para mi obra de arte. Puedo disparar una película de 36 disparos y me pongo de nuevo si es necesario. Me lleva cerca de treinta horas completar una imagen“. En una técnica simple, pero a la vez muy laboriosa “Necesitamos a alguien como yo que no tienen obligaciones de desempeño para participar en este tipo de aventura. Pero, bueno, es divertido, en fin, me divierto“.
Con los bolsillos llenos de bocetos, planifica concienzudamente su obra. Es obsesivo con su trabajo y necesita recrear todas las situaciones que le impactan y está acostumbrado a hacer lo que le gusta.
171 les amoureux de péros guirec
Su obra demuestra que el arte no es exclusiva de los jóvenes “Mi consejo a los jóvenes artistas es que practiquen seriamente a partir de los 65”
“Trabajo más que cuando me dedicaba a mi negocio porque ahora no lo hago por dinero, sino por pasión, y la pasión no tiene límites”, comenta.
Gracias a la Galería Hartmann podemos ver parte de su trabajo hasta el día 25 de Octubre y acercar a Gilbert Garcín a vosotros, nuestros lectores.
Es buenísimo, me recuerda a Shoji Ueda por alguna de sus escenografías por un lado y un fotógrafo portugues cuyo nombre no recuerdo ahora que también utilizaba su própia imagen para crear un mundo muy personal, a ver si tu te acuerdas.
ResponderEliminarYa, Jorge Molder, me ha costado, qué frágil es la memoria.
ResponderEliminarMi memoría cada día va peor... veo más similitud en la esencia con Shoji Ueda, las imágenes de Molder son más duras, les falta ese humor que tienen los otros, aunque he de reconocer que otra variante del mismo existencialismo.
ResponderEliminarGracias por la visita, Juanjo